¿Hace falta abonar siempre?
El sustrato de una maceta tiene una reserva limitada de nutrientes que, a diferencia de una planta en tierra de jardín, no se renueva sola. Con el tiempo esa reserva se agota, sobre todo en plantas que llevan meses o años en la misma maceta, y ahí es cuando abonar marca una diferencia real: hojas más grandes, colores más intensos y un crecimiento más vigoroso durante la temporada en que la planta está activa.
Cuándo abonar (y cuándo no)
La regla más simple: abona solo cuando la planta está creciendo activamente, casi siempre primavera y verano en la mayoría de plantas de interior de nuestras latitudes. En otoño e invierno, con menos luz y temperaturas más bajas, la mayoría de plantas frena mucho su crecimiento y no aprovecha bien el abono; aplicarlo en esa época no ayuda y puede llegar a acumular sales en el sustrato sin ningún beneficio.
Con qué frecuencia
Como punto de partida razonable para la mayoría de plantas de interior con un fertilizante líquido equilibrado: cada 2-4 semanas durante primavera y verano, diluido según indique el envase (o incluso algo más diluido de lo que marca, para no pasarte). Fuera de esa temporada, lo habitual es no abonar nada o, como mucho, muy de tarde en tarde.
Hay excepciones que conviene conocer: los cactus y las suculentas necesitan mucho menos abono que el resto, con una aplicación muy diluida cada 4-6 semanas en temporada de crecimiento siendo más que suficiente; y la orquídea Phalaenopsis pide un fertilizante específico para orquídeas, más suave que uno de uso general.
Cómo abonar sin pasarte
- Diluye siempre en agua de riego, nunca en sustrato seco: abonar sobre un sustrato ya seco concentra las sales justo junto a la raíz y aumenta el riesgo de quemarla.
- Menos cantidad, más a menudo suele dar mejor resultado que una dosis grande y espaciada: reduce el riesgo de un pico de concentración excesivo.
- Lava el sustrato de vez en cuando regando abundante hasta que drene bien por los agujeros, para arrastrar sales acumuladas de aplicaciones anteriores.
- Para de abonar en cuanto notes que el crecimiento se frena al llegar el otoño, aunque el calendario todavía marque final de verano.
Fertilizante líquido equilibrado
Sirve para la inmensa mayoría de plantas de interior de hoja verde. Dilúyelo en el agua de riego cada 2-4 semanas en primavera y verano, y reduce o suspende la aplicación en otoño e invierno.
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Se clava en el sustrato y va soltando nutrientes de forma gradual durante semanas, sin tener que acordarte de dosificar cada vez que riegas. Cómodo para quien prefiere no llevar un calendario de abonado.
Ver abono de liberación lenta en AmazonSeñales de que te has pasado con el abono
Puntas de hoja marrones y quebradizas, una costra blanquecina en la superficie del sustrato o junto a los agujeros de drenaje, y un crecimiento que en vez de mejorar empeora tras abonar son señales bastante claras de exceso. Si las ves, riega abundante varias veces seguidas solo con agua, sin abono, para lavar el exceso de sales, y espacia más las siguientes aplicaciones.
Si lo que ves es más bien un amarilleo generalizado sin sequedad ni costra de sales, puede tratarse de justo lo contrario: falta de nutrientes. Nuestra guía de hojas amarillas en plantas de interior repasa cómo distinguir esta causa de otras más frecuentes, como el riego o la luz.
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Hacer el testPreguntas frecuentes
¿Puedo abonar todo el año?
No es lo recomendable para la mayoría de plantas: en otoño e invierno, con menos luz, la planta frena su crecimiento y no aprovecha bien el abono, que además puede acumularse como sales en el sustrato sin ningún beneficio.
¿Qué pasa si me paso con la dosis?
El exceso de sales puede quemar las raíces y provocar puntas de hoja marrones y quebradizas, o una costra blanquecina en la superficie del sustrato. Si lo ves, riega varias veces solo con agua para lavar el exceso y espacia más las siguientes aplicaciones.
¿Debo abonar una planta recién comprada o trasplantada?
No de inmediato. El sustrato nuevo suele traer nutrientes para varias semanas, y una planta que se está adaptando a un trasplante tiene las raíces más sensibles a que el abono las dañe por concentración.
¿Los cactus y suculentas necesitan el mismo abono que el resto?
Necesitan mucho menos: una aplicación muy diluida cada 4-6 semanas en temporada de crecimiento suele bastar, frente a las 2-4 semanas de la mayoría de plantas de hoja verde.
